Fundación Contea y la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA), en colaboración con el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito (FGD), publican la cuarta edición de su estudio “Importancia de la educación económico-financiera (EEF) en alumnos de primer curso de Administración de Empresas”, un informe realizado con la participación de 18 instituciones de educación superior en España, Portugal y Argentina. El estudio evaluó el perfil y la percepción de 2.631 estudiantes sobre dimensiones estratégicas como son los ingresos, gastos, presupuesto, ahorro, inversión o seguridad financiera, entre otros, permitiendo identificar fortalezas y debilidades sobre las que las políticas públicas y la administración pueden actuar. 

La educación económico-financiera (EEF) se ha convertido en una competencia estratégica para las naciones y su ciudadanía, contribuyendo al  bienestar y resiliencia financiera, según el informe PISA. Por ello, profundizar en la conciencia, conocimiento o actitud respecto a la EEF es esencial en el camino de la alfabetización financiera (OCDE, 2020), en especial, en adolescentes que ya usan cuentas y tarjetas, y toman decisiones de gasto y ahorro antes de llegar a la universidad. 

En este sentido, el estudio analiza 9 dimensiones de la EEF que permiten profundizar en las percepciones de alumnos recién ingresados en tres sistemas universitarios con realidades socioeconómicas distintas a través de la participación de 10 universidades e instituciones de España, 6 de Portugal y 2 de Argentina. 

El análisis global muestra que España, con una posición media, destaca en algunos contenidos de inversión y conocimiento financiero. Sin embargo, Portugal cuenta con una posición superior en la mayoría de dimensiones de la EEF como ingresos, presupuesto, ahorro preventivo, seguridad financiera, digitalización y consumo responsable. Por su parte, Córdoba (Argentina) destaca en ciertos ámbitos como utilidad percibida, organización financiera básica y uso operativo de medios digitales. 

Desde una perspectiva de política educativa y diseño curricular, estos resultados sugieren que el refuerzo de la educación económico-financiera debería orientarse hacia tres líneas prioritarias: primero, consolidar la transición desde el presupuesto y el ahorro hacia la inversión y la gestión del riesgo; segundo, reforzar el conocimiento institucional del sistema financiero, especialmente en materia de protección de depósitos y criptoactivos; y tercero, integrar con mayor claridad la dimensión ética, social y sostenible de las decisiones económicas.

CONCLUSIONES GLOBALES POR DIMENSIÓN

El estudio plantea 54 cuestiones sobre educación económico-financiera, valoradas en una escala Likert de 1 a 5, y las organiza en 9 grandes dimensiones. Si atendemos a cada dimensión de forma independiente, la Utilidad percibida por parte del alumnado indica que se reconoce de forma generalizada la utilidad de la formación económico-financiera. Sin embargo, si la utilidad se vincula con comportamientos de carácter ético, solidario o prosocial, las puntuaciones son moderadas, señalando que la percepción está más orientada hacia la gestión de recursos propios que hacia comportamientos económicos relacionados con la solidaridad o cooperación con terceros. 

La dimensión Ingresos muestra diferencias relevantes, especialmente por la alta puntuación de Portugal (4,206), reflejando una fuerte centralidad de los ingresos en las expectativas económicas. Es decir, mientras que España (3,945) muestra una posición favorable en los consumos asociados al ocio y la vida social, Portugal destaca en las expectativas de disponibilidad de ingresos para proyectos vitales y consumo futuro. En la misma línea, Córdoba (Argentina) (3,847) muestra un relativo énfasis en necesidades estructurales como la vivienda. 

En cuanto a las dimensiones de Gasto y Presupuesto, es uno de los más sólidos. El estudiantado reconoce la necesidad de contar con una reserva para imprevistos, la organización del gasto  y la planificación financiera, como es el caso de Portugal, que lidera los resultados, tanto en gastos (4,173) como en presupuesto (4,255) por encima de España (Gastos: 4,010; Presupuesto: 4,137) y Córdoba (Argentina) (Gastos: 4,004; Presupuesto: 4,103). Sin embargo, ese reconocimiento conceptual es mayor que la aplicación operativa, revelando así un área para las intervenciones formativas. 

El Ahorro presenta valoraciones más desiguales. Mientras que España (3,759) presenta un perfil equilibrado, Portugal (3,883) destaca en el ahorro asociado a imprevistos y en la percepción de que la información recibida permite hacer un buen uso de los ahorros. Por otro lado, los alumnos de Córdoba (Argentina) (3,631) señalan  una vinculación del ahorro a objetivos concretos de consumo. Por el contrario, el ahorro vinculado a una lógica social o redistributiva, como el ayudar a colectivos desfavorecidos, señala un comportamiento claramente diferenciado y que requiere un mayor desarrollo si se pretende incorporar una visión más ética y solidaria de la EEF. 

La Inversión es uno de los bloques con mayor discrepancia entre territorios y la única dimensión en la que España lidera. En conocimiento conceptual, como el de rentabilidad o la preferencia por diversificar la inversión, España (3,864) obtiene mejor valoración que Portugal (3,783) y Córdoba (Argentina) (3,453). Y aunque Portugal muestra una mayor valoración en el conocimiento de diferentes alternativas de inversión, el alumnado español tiene más interiorizados los  conceptos financieros básicos y contenidos de mayor abstracción técnica, como la diversificación, uno de los fundamentos de la gestión del riesgo financiero. 

En cuanto a Seguridad financiera, vinculada a las ideas de ausencia de deudas y existencia de ahorro, los encuestados asocian esta dimensión con mayor claridad a la mera inexistencia de endeudamiento. Aunque esta dimensión no presenta fortalezas ni debilidades destacadas, Portugal (3,945) y España (3,857) presentan una posición más favorable que Córdoba (Argentina) (3,785).

El bloque de Entidades financieras y digitalización es uno de los más informativos ya que abarca desde conocimiento bancario, uso cotidiano, medios de pago, criptoactivos y protección institucional del ahorro. Mientras que España (3,799) y Portugal (3,896) tienden a superar a Córdoba (Argentina) (3,594) en contenidos más institucionales y regulatorios, el alumnado argentino lidera en cuestiones sobre la operativa de pagos y herramientas digitales, cuyos buenos resultados no se trasladan al conocimiento institucional del sistema financiero. De igual forma, la conciencia sobre el uso de criptoactivos muestra una  brecha relevante, donde Portugal se muestra superior a España y Córdoba (Argentina). 

Finalmente, la novena dimensión, Consumo inteligente y responsable, revela que la idea del consumidor inteligente es sólida en términos generales. Sin embargo, si dicha idea se vincula a criterios ambientales, sociales o intergeneracionales las diferencias se vuelven más visibles: Portugal (3,965) muestra una mayor integración de estos criterios, seguido de España (3,836), mientras que Argentina (3,657) presenta un perfil más bajo. En otras palabras, el alumnado reconoce con mayor facilidad el consumo racional-eficiente que la necesidad de incorporar criterios de sostenibilidad, justicia social o impacto colectivo. 

CONCLUSIONES SOCIODEMOGRÁFICAS

El estudio ha tenido en cuenta variables sociodemográficas que dibujan, en conjunto, tres perfiles territoriales diferenciados: España presenta una muestra más joven y con mayor formación previa en economía y finanzas; Portugal destaca por una mayor edad y menor formación específica; y Córdoba (Argentina) combina una población joven, mayoritariamente femenina, con más ingresos propios y un nivel intermedio de formación previa. 

  • En cuanto a la edad, el estudio muestra que existe un gradiente positivo, es decir, la edad está asociada a una mayor maduración financiera, especialmente en contenidos relacionados con la autonomía económica, la planificación de futuro o la gestión del presupuesto.
  • Si atendemos al sexo de los encuestados, el estudio revela que existen dos tipos de alfabetización en función del sexo. En términos generales, las mujeres valoran de manera más elevada la utilidad percibida de la educación financiera, la gestión cotidiana de recursos, ahorro, uso operativo de instrumentos de pago y consumo responsable, mientras que los hombres muestran medias más elevadas en temas de carácter técnico o especializado, particularmente relacionados con inversión, regulación financiera y criptoactivos. Es decir, las mujeres destacan en una alfabetización operativa, ligada al uso cotidiano del sistema de pagos y a conductas de autoprotección, en cambio, los hombres lo hacen en una alfabetización más conceptual o institucional. 
  • Además, contar con formación preuniversitaria en economía no eleva de manera homogénea todas las competencias financieras del estudiante, pero sí tiene una incidencia especializada en aquellos contenidos de naturaleza conceptual, institucional o técnica como la “Inversión”, “Seguridad financiera” o “Entidades financieras y digitalización”. Es decir, mejora de forma apreciable la comprensión del riesgo, rentabilidad y control económico.

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